Rufino Martínez "Jalón". Foto: Javier Caballero
JAVIER CABALLERO
Ha muerto a los 95 años de edad Rufino Martínez Ezquerro, que fue uno de los grandes fotógrafos de retrato de La Rioja en la segunda mitad del siglo XX, bajo el nombre comercial de ‘Jalón’. Durante los 35 años que mantuvo abierto su estudio en el corazón de Santo Domingo de la Calzada (1955-1990), consiguió alcanzar gran popularidad y prestigio en esta localidad y su comarca.
Nació en Lodosa (Navarra) el 15 de noviembre de 1929. Su padre era natural de Ausejo y su madre, de Pradejón. Aunque esta fue a dar a luz a casa de su hermana, el recién nacido ya residía en Logroño a los dos días. Estudió en el colegio de los Escolapios, hasta que, a los 14 años, colgó los libros y se puso a trabajar en ‘Jalón Ángel’, a las órdenes de Jesús Esteban Blasco: maestro de fotógrafos.
Fue un joven despierto y atento, que enseguida aprendió los rudimentos de la fotografía. Muy pronto comenzó a destacar por dominar con arte y destreza el retocado, el dibujo artístico y otros recursos. Cuando contrajo matrimonio con Josefina Cardiel Ibáñez, decidió volar por su cuenta y abrir en 1955 su propio estudio en el paseo del Espolón de Santo Domingo de la Calzada, donde no había ninguno.
Ahí cayó en gracia por su don de gentes. Trabajó mucho y sin parar. Y marcó una época, dejando huella por su gran calidad en cada retrato que hizo. Cuidaba los detalles, la composición, la atmósfera y la iluminación, logrando capturar el alma del retratado. “Me decían que sacaba a la gente divina, pero yo no hacía nada más que plasmar lo que veía y buscar lo mejor de cada uno”, solía comentar con humildad.
Hacía magia para convertir cada imagen en única, coloreando las fotografías de blanco y negro con óleo o acuarela. Reflejaba la personalidad del sujeto, dominaba la técnica, comunicaba emociones y a veces hasta contaba una historia, como ocurre en la que le hizo a mi esposa en su infancia junto a su hermano, con la misma raíz, pero con diferente enfoque. Todo eso en una imagen.

Jugó al fútbol en su juventud y también causó una impresión profunda y duradera. Conocido como Rufo por esos campos de Dios, empezó en 1943 defendiendo la portería de un equipo llamado Calavera, hasta que probó de delantero en el Burle PA, de Segunda Regional, y cuajó en esa posición. Debutó en Tercera División con el CD Calahorra y, entre 1952 y 1955, jugó en el Logroño Recreación Club: el filial del CD Logroñés.

Según el añorado Eduardo Gómez, era “un ariete codicioso y gran rematador de cabeza”. Desde los 25 años hasta los 37, revolucionó el fútbol en Santo Domingo, logrando el doblete con el La Calzada FC en 1959: el ascenso a Primera Regional y la Copa Navarra. Allí donde iba, siempre se distinguía por su extremada elegancia y buenos modales, con la cámara o el balón. Presumido y coqueto. Fue el dandi de la fotografía.
Tenía un porte formidable (1.73 metros) y un gran sentido del humor. Cuando le gastaba bromas acerca de sus casi cien años, recibía la misma respuesta: “Ya le digo a mi mujer: ‘Jose, se nos van a acabar las perras antes de irnos al otro barrio…’” Pues, no. Supo administrarlas bien hasta el final, como el inmenso cariño y aprecio que se granjeó de todos quienes tuvimos la suerte de conocerle. Descanse en paz.
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Rufino Martínez Ezquerro ‘Jalón’ falleció en Logroño el 22 de agosto de 2025 y su funeral será mañana lunes25 de agosto, a las OCHO de la tarde, en la Catedral de Santo Domingo de la Calzada.

