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El Grupo de Sequía del Sistema de Abastecimiento Oja-Tirón acuerda coordinar con los ayuntamientos medidas preventivas ante el estado de alerta

El Gobierno de La Rioja y el Consorcio de Aguas y Residuos descartan cortes de agua a corto plazo, aunque reclaman a los 31 municipios del sistema que analicen sus redes y grandes consumos

El Sistema de Abastecimiento Supramunicipal Oja-Tirón ha entrado en fase de alerta por escasez coyuntural de agua, una situación que ha llevado al Gobierno de La Rioja, al Consorcio de Aguas y Residuos y a los representantes municipales a reforzar la coordinación y la vigilancia sobre los recursos disponibles.

La situación fue analizada este jueves, día 11, durante una reunión del Grupo de Sequía del Sistema de Abastecimiento Supramunicipal Oja-Tirón, en la que participaron la directora general de Calidad Ambiental, Cambio Climático y Agua y presidenta del Consorcio de Aguas y Residuos de La Rioja, Isabel Vitoria, y el gerente de la entidad, José María Infante, además de representantes municipales, técnicos regionales y de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).

El encuentro ha servido para trasladar a los responsables municipales las medidas de gestión que deben ponerse en marcha ante la entrada del sistema en este nuevo escenario de escasez.

Vitoria quiso lanzar un mensaje de tranquilidad a los vecinos de los 31 municipios integrados en la red supramunicipal, asegurando que actualmente no existe una situación de desabastecimiento. «En ningún caso los municipios están desabastecidos y a corto plazo no se prevé que haya cortes de agua», señaló.

No obstante, la responsable regional explicó que la convocatoria de esta mesa de trabajo responde a la necesidad de conocer con precisión la situación de las captaciones tanto subterráneas como superficiales y de que los ayuntamientos adopten medidas que permitan realizar una gestión adecuada del recurso.

Una planificación con cuatro escenarios

La actuación se desarrolla dentro del Plan de Emergencia ante Situaciones de Sequía, aprobado en octubre de 2025, que establece cuatro escenarios progresivos en función de la evolución de los recursos hídricos: normalidad, prealerta, alerta y emergencia.

La entrada en fase de alerta no implica, por tanto, que el abastecimiento esté comprometido de manera inmediata, pero sí activa una serie de mecanismos destinados a anticiparse a una posible evolución desfavorable de la situación.

En este sentido, el gerente del Consorcio de Aguas y Residuos de La Rioja calificó la reunión como «bastante positiva» y destacó la importancia de disponer de un instrumento de planificación que permita actuar con antelación.

Según Infante, el objetivo es «anticiparse a una emergencia, intensificar la vigilancia e ir pensando en un catálogo de medidas por si se dieran circunstancias más gravosas que las actuales».

Los ayuntamientos deberán analizar sus redes

Uno de los principales asuntos abordados durante la reunión ha sido la necesidad de determinar hasta qué punto las posibles ineficiencias de las redes municipales están influyendo en el consumo de agua.

El Consorcio considera necesario ir más allá de analizar únicamente el consumo de la población y estudiar el funcionamiento real de las infraestructuras de cada localidad.

Para ello, se ha establecido un plazo de una semana para que los municipios recopilen información técnica, analicen los grandes consumos y comprueben la capacidad de sus redes para afrontar una eventual reducción del volumen de agua disponible.

Entre las tareas planteadas se encuentra el cálculo del rendimiento real de las redes municipales, la identificación de los principales consumidores de agua y el análisis de las consecuencias que tendría una disminución del volumen aportado al sistema.

También se estudiará la posibilidad de sectorizar las redes y mitigar eventuales problemas de presión, así como determinar qué zonas o usuarios podrían verse afectados en caso de que la situación evolucionase hacia un escenario de emergencia.

«Nos hemos dado un plazo de una semana para recopilar esa información, averiguar quiénes podrían verse afectados y saber cuál sería el impacto en caso de derivar hacia una situación de emergencia», explicó Infante.

Una situación que depende de la evolución de los recursos

Desde el Consorcio se recuerda que la declaración de alerta no responde exclusivamente a las precipitaciones registradas durante las últimas semanas. La situación se determina teniendo en cuenta el comportamiento acumulado de los recursos que alimentan el sistema de abastecimiento, tanto superficiales como subterráneos.

La primera reunión del Grupo de Sequía supone así la puesta en marcha de un canal específico de coordinación técnica entre las diferentes administraciones implicadas, con el objetivo de mejorar la capacidad de anticipación y respuesta ante una posible evolución negativa de la disponibilidad de agua.

Por el momento, el mensaje trasladado por las autoridades es de tranquilidad para la población, aunque acompañado de una llamada a la prevención y a una gestión más eficiente del recurso para evitar que la situación pueda agravarse en los próximos meses.

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